S.O.S

A jodido esto de amar y más en tiempos actuales. No paramos de estar buscando algo mejor, alguien que quiera más, sienta más, de más. No estamos contentos con nada y le huimos a la soledad.

Los días de este calendario que nunca paran, han pasado y yo como otros años sigo en las mismas. Amando a pendejos que no paran de buscar, personajes que no se comprometen con la causa, relaciones a medias, llenas de suposiciones: “Yo supongo que estamos juntos”, “yo supongo que sus amigos saben de mí”, “yo supongo que él ya terminó con ella” ¿ podemos ser más ilusas?

A la Patagonia las suposiciones, me cansé de eso del amor comprensivo y des-complicado, está demostrado que ese amor duele más, que el trago es amargo y la tuza, larga.

Que mis amigas me compartan esa receta de encontrar novio, ese clásico que hace visita, lleva a restaurantes, al que uno lleva a las cenas donde la abuela, a quien lo quieren en la familia y el papá no le hace el feo, el que tiene una mamá divina y conversadora que pregunta por uno y hasta una vez al mes invita a almorzar o comer heladito. Cuanto extraño esos tiempos.

Si ustedes saben la receta o en que tienda de remates, anticuario o naturista consigo la dichosa formulita, roten el dato que lo ando buscando. Y entre tantas preguntas una es más recurrente que otra: ¿dónde están amigas? ustedes que saben como me siento, que necesito ese tequilita que tan anticeptico para lavar la yaguita, para erradicar esas mariposas estomacales y que dé valocito para mandar a volar bardados, chichones, rayaditos o morenitos sabosones. ¿ Dónde están mis Cheerleaders? Este es un llamado tipo S.O.S, un llamado a que me intervengan y me ayuden con esta colección de malas decisiones.

No tan jodida pero con rabicita por otra ilusión que no funcionó. Por fiii lleguen con algo que sea 100% agave.

Recordar sin odiar.

Uno muchas veces hace suposiciones, encuentra excusas, le perdona todo, hasta le da la razón.

Pero esto solamente dura mientras el corazón aguanta una decepción tras otra, y créanme, mi corazón aguantó demasiadas, hasta que un día gritó “¡NO MÁS!”, no fue fácil, por el contrario, fue demasiado difícil, creí que no saldría de ese abismo.

No lo culpo por no haber sabido cómo quererme, tal vez yo lo quise más de lo que él esperaba ser querido, en fin, eso ya no importa. Tampoco me arrepiento de haberle amado como lo amé, porque me hizo sonreír y soñar.

Hoy, después de tanta ira y tanto dolor, puedo decir que no le guardo ningún tipo de rencor… Aunque a veces quiero estrangularlo por haber huido, después de haber logrado conocer la parte más bonita de mí, la yo romántica, cariñosa, tierna; justo cuando había jurado y re jurado no meterme con babosos.

En fin, de él prefiero únicamente guardar las cosas bonitas, las cosas que me hicieron ser feliz, porque al final comprendí que no vale la pena envenenarme con los recuerdos llenos de lagrimas, es en el momento que uno mira hacia atrás y ya no siente deseos de volver a ese “atrás”cuando uno sabe que está mejor sin él.

Y no es cuestión de olvidarlo, sino de recordarlo sin rencores, sin odios, sin arrepentimientos.

 

 

 

Mi amor toxico

Te lo juro, esta vez no lo quiero ver ni en pintura. Dijo ella con su tono de furia infernal. Esta vez ese morrongo si saco las uñas. No más, ¡se ganó el tiquete pa´la patagonia!

Pues tan quería que lo mande para la mismísima concha y llamé a preguntar si había llegado bien. Mi amor toxico y yo tenemos esa facilidad de odiarnos por meses y olvidar en segundos, odiarnos y amarnos.

Descubrí que sólo con él existe una química incierta, esa atracción que nos acerca y después: tras, pun, tan y ¡kaummmm! terminamos con frases que ninguno de los dos tenia intensión de decir pero sabíamos que era cierto.

Una llamada de perdón, un circulo de muchos amigos en común y amor en secreto, todos esos son los ingredientes que componen la relación con ese hombre que más que amores me da dolores. Mis amigas ya no opinan, mis ellas  lo han dicho todo, sus hazañas van desde acolitarme la tuza hasta pegar el grito en el cielo al verme entrando a cine con semejante parejo.

Ahora es cuestión de repeler esa tal atracción. Paso 349495858393949:

  • Dejar de compartir con él.
  • Si no sabemos decir que no a una invitación, llevarse un tercero con quien compartir es la solución.
  • Hacer plan de parejas es una terrible y catastrófica idea, alimenta ilusiones que están agonizantes.
  • En su cabeza repita esto conmigo “No vale la pena”x cerca a infinitas veces .
  • Acuérdese de los otros tantos amigos que tiene en el olvido y haga planes con ellos, verá lo bueno que pasa.
  • No se va a quedar sola, ni será la loca de los gatos, open mind y a recorrer nuevos caminos, ese ya esta muy pisoteado.

Repita estos pasos hasta que ese discapacitado, sea una historia más de cómo después de tanto sapo, dieron con el ONE.

Mi tóxico Él.

El día que mi él me rompió el corazón, bueno, la última vez que mi él me rompió el corazón, después de pensar y pensar quién tenía la culpa, de echarme la culpa constantemente, de buscar cómo arreglarlo, de llorar, calmarme, volver a llorar, volver a calmarme, de estar en ese círculo vicioso que parece no acabar; pensé, ¿Y si mi él es tóxico en mi vida?, no lo sé, quisiera pensar que no lo es, pero al pensar en cuántas veces en los últimos meses hemos pasado al menos una semana queriendonos más que peleando, no recuerdo cuando fue la última vez que sucedió eso. No estoy diciendo que no nos queremos, no, todo lo contrario, nos queremos y muchísimo, pero no es suficiente para que funcione como debería.

Entonces, vino a mi mente, cuántas de nosotras hemos pasado por la misma situación? Y nos ensañamos en querer permanecer ahí, en donde no sabemos si va a mejorar, en donde no razonamos que amar no es suficiente, nos olvidamos de nosotras mismas, del amor propio, de que para poder hacer sonreír y hacer feliz a otro, primero debemos serlo nosotras, y si ya no tenemos eso en nuestro interior primero hay que arreglarnos antes de querer arreglar a otro, antes de que esa compañía se convierta en algo tóxico para nuestras vidas, consumiendo las pocas energías que nos quedan. En el amor ambos deben querer permanecer, cuando eso deja de ocurrir es el momento de soltar y aprender a vivir. Solo al momento de querer tomar la decisión de estar bien y de ver nuestro verdadero valor, entenderemos que no está bien estar en esa situación de ser lastimado y perdonar, o lastimar y pedir perdón constantemente.

Por eso hoy les digo: ¡quieranse!, tengan la suficiente valentía para seguir adelante, siempre está el miedo a no encontrar a alguien que nos haga sentir como alguna vez nos hizo sentir esa persona, pero tampoco es justo estar esperando que ese alguien nos quiera de nuevo como nos quiso alguna vez.