Final final no vamos más.

Y llego el día, pero no del juicio final, sino de la terminada. Después de innumerables horas nalga pensando en si él era el One o no, si lo que se teníamos podía contra todos los malos pronósticos, si lograría dejar de ser un discapacitado emocional y convertirse en un hombre de bien,de esos atentos, que buscan y llaman, terminé por darme por vencida. Escogí a mi amor propio por encima del cariño hacia él.

Mis historias de amor han acabado de todas las formas: falta de amor, cachos, mutuo acuerdo, cansancio y hasta miedo. He herido y sido herida, he emprendido la huida y hasta por prejuiciosa he terminado queriendo a quienes dije: yo con uno así… ¡Jamás! He tenido amores poco convencionales, relaciones serias y compliques, pero he entendido que para encontrar al “one” hay que besar mucho sapo y está claro a estas alturas de mis venti tantos.. que no todo hombre es prospecto para una relación. Es un poco obvio que podre estar más destrozada que la ricurita de Chris Martin con eso de darle fin a una relación, pero si la voz de Coldplay ha sabido sobrellevar su tuza, yo con ayuda de Fix you, Magic y Sky full of stars también puedo tirarme a la cama llorar un ratito y seguir adelante, pues de eso se trata, enamorarse, vivirlo, distrutarlo, terminar y volver a empezar.

Maturana dijo un día: Perder es ganar un poco. Tal vez perdí su sonrisa, la forma cariñosa como me miraba o sus besos, pero creo haber ganado un poquito de la dignidad perdida, porque una relación es de dos… dos personas que se buscan, se quieren y se comunican y bueno para que les digo mentiras, mi prospecto de “loquesea” y yo.. fallábamos en todos los items anteriores.

Cortar, dejar de hablar, desprenderse, dejar ir, ser amigos, eso se escucha muy bonito, pero son cosas que duelen pero en algún momento dejan de doler y después de pasar por los psicólogos sin título de mi mejor amigo, mis amigas, su mejor amigo, mi almohada, el perro de la vecina y 3 botellas de vino, encontré la razón perdida y solo es cuestión de quererse un poquito para sobrellevar el duelo, recordar lo lindo y aferrarse para no recaer con un llamada o una visita. Terminar es como entrar en rehabilitación, primero aceptar que tu adicción terminó, después la desintoxicación, sobrevivir al síndrome de abstinencia y contar con un grupo de apoyo que te ayude a sobrellevar cualquier intento de recaída y todo … Un paso a la vez.

 

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Los fantasmas de mi EX

Las redes sociales son el medio de comunicación entre el más allá con el más acá, es la hoja de vida social que alimentamos diariamente y a decir verdad son los “aliados estratégicos” en las relaciones, que al igual que construyen, destruyen. Más de una vez, ha sido mi querido amigo Facebook o aquel pajarito de Twitter los que me contaron lo que  Hugo, Paco, Luis o Juan no fueron capaces de decir; por esa razón, muchas de mis relaciones se han convertido en Ex relaciones, no estoy orgullosa pero ah babosos que me ha ayudado a borrar de mi pensamiento.

Con mis ex, creo llevar una relación de diplomacia. Con los que todavía me hablo se ha eliminado el momento incomodo y ya parezco su parcero de pelo largo y con los que no … bueno, ocurren dos cosas, la primera estamos bloqueados, evitamos el contacto visual y desde años se cortaron las conversaciones o la segunda, de vez en cuando se riega la matica (saludo, interés por algún tema en común o llamada salvaje) y hablar con ellos no esta mal, lo malo es que se crean con el poder de opinión para hacer cuanto comentario se les ocurre. Se les olvida ponerse filtro. Mi querido amigo, usted voló como pepa de guama, no se busque una bloqueada más (somos muy buenas con eso de la configuración de la cuenta).

En mi grupo selecto de Ex´s  todos entrenan remo juntos, llegan en manada y sin avisar. A cuanta publicación dan like y si hay un nuevo Tweet generan una respuesta mas filosófica que el ser o no ser de shakespeare; ellos aparecen de la nada, un solo arrebato y se comportan como los hombres más compresivos preocupados y tiernos, pero el encanto dura entre 2 , 24 o 72 horas como máximo, es por eso que a ellos se les cree un 5% de lo digan: prometen salidas,  generan recuerdos y cuando es hora de concretar plop se esfuman, como se esfumaron meses atrás.

Y ese mensaje de Facebook:  xxx ha comentado tu publicación ha causado más micro infartos que la comedera de fritos;  los Ex fantasmagóricos tienen como pensar: “Si fracasamos como novios, seamos amigos” …. claro, pero de lejitos y bien lejitos. No todos son iguales pero si  bien parecidos. Todo tiene su momento y lugar, con los sentimientos no se juega y más si una es tan solo una pobre alma descarriada, con una tuza encima o crisis existencial.

Esas apariciones, dan susto, me ponen blanca y hacen que tome Valeriana para calmar los nervios porque no vaya a ser que uno caiga de nuevo y termine aguantándose el discurso de las amigas diciendo: Yo se lo dije, ud sabia que él es así y vea… hizo la misma.

 

PD: Cagrejee (riegue la matica ), pero bajo su responsabilidad.

Ropita con amor.

“Sex and the city” además de hablarnos sobre los hombres, el sexo y las amigas  nos enseño el amor por la moda;  por naturaleza amamos lo que nos ponemos, independiente del estilo o gusto, todas las mujeres amamos la ropa, por eso cualquiera que sea nuestro one/principe azul/hombre de la vida jamas se podrá comparar con el amor que sentimos por un  par de zapatos, un bolso o una pinta nueva. A la ropa se lo damos todo y bien fácil.

Nuestro “true love”  es el amor por la moda, cuidamos nuestra ropa como si fueran las piezas de un tesoro,  es que es nuestro closet. Nos encanta ver como la llevan las otras mujeres, saber que nosotras también nos vemos “chik” y pasamos horas pegadas a Pinterest  creando tableros para tener ideas  para esa ocasión espacial. Básicamente, si no podemos tenerlo nos antojamos.

Yo soy feliz con mi ropero, lo vuelvo un ocho cada vez que mi querido “loquesea” me invita a salir y sagradamente descubro el amor cada 2 minutos al pasar por Naf Naf, Gef, Sara, Bershka, Mussi, Studio F, Boots and Bags… Si, para mi existe un solo problema: El cupo de la tarjeta de crédito no es proporcional a mi amor por la ropa. Pero sea de marca o bazar de diseñadores (los que no ganan trillones)  lo que nos gusta, nos hace ojitos y hueco en la billetera. Somos unas sentimentalistas, le hacemos luto al  Blue Jean que ya no tiene arreglo, nos da guayabo deshacernos de los zapatos y vamos comprando cualquier cazcajo u accesorio porque son los que le ponen ese “noseque” que nos hace ver divinas. Nos vestimos para nosotras mismas, para ellos y para el resto del mundo, porque  nos criaron con el chip de la vanidad latina, porque nos sentimos mejor si nos vemos lindas e irradiamos felicidad si estamos estrenando.

Los hombres podrán criticar nuestras finanzas, ponerse bravos por hacerlos esperar, regase en prosa con el cuento de que tenemos el closet lleno pero ohh felices que son desempacando todo lo que llevamos puesto y no se pierden un desfile de Victoria Secrets. Nuestro animo mejora con una buena pinta, algo que por fin nos vuelve a servir o con un piropito por esos shots que en pleno paseo nos saca a relucir lo que se creía que era prolongación de  espalda.

Mi ropa es mía (y de mi hermana) y mi closet es un pedacito de cielo, me encanta poder lucirlo y soy feliz cada vez que confunden una que otra prenda veterana con un estren.

 

 

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