Pre – Grado a la vista

Comienza mi cuenta regresiva de 25 días para alcanzar el sueño que desde la epoca del  colegio anelaba hacer realidad, estudiar en la ciudad de la eterna primavera y ser parte del gremio de estudiante de la Universidad Abierta al Mundo. Si mi querida teleaudiencia, en menos de lo que canta un gallo  (hipotéticamente hablando) estaré vestida de toga y birrete.

Este sueño esta a punto de llegar y no se imaginan lo mucho que he soñado, ya tengo el vestido, las materias ganadas y los derechos de grado (por cierto que cosa mas cara!) listos y chequeados, ya solo faltan detallitos: Zapatos, tarjetas de invitación, quienes serán los privilegiados en estar en la ceremonia, la reunioncita después y por supuesto la celebracioncita por el gran merito, por las desveladas y los dolores de cabeza, por acabarme los ojitos estudiando cálculos y físicas y cuanta otra cosa rara se inventaron.

Estoy a 25 días de ser oficialmente una profesional y esto  implica muchas cosas, pero la experiencia no se adquiere en un día y ahora mas temerosa que cuando entre al primer día de clases, enfrento mi futuro cercano. Dejenme decirles que con todo el cuento de estar preparada en todos los sentidos para el grado, hasta comencé dieta; soy experta en preparación de aguitas  para adelgazar,  me roto entre el Agua de apio para la grasa y el agua de flor de Jamaica para refrescar y hasta le estoy haciendo el quite a los postrecitos que tanto me gustan (obviamente volví al gym, a correr por mi vida y por no perder la platica invertida en el vestidito que me compre en Sara con una de las quincenas).

Con esto quiero decirles que esto de graduarme es más excitante que conseguir el “One” (ese se demora más e implica mas hora de desgaste mental), mi mamá ya le contó a todas mis tías y ellas tan lindas como siempre replicaron el mensaje. Ahora solo queda esperar 25 días para un día bien especial, para hacerlo mio y vivir mis 15 minutos de fama, de agradecimientos, de logros y de satisfacción , de ver a mis papas abrazarme de alegría y que por primera vez no me importe la cuota del icetex, porque si algo fue sagrado y adorado fue esa platica.

Después les cuento como va eso de pasar de estudiante (asalariada por los padres) a Profesional Junior (mas independiente, mas responsabilidades, mas gusticos,  pero igual de quebrada que en la U).

CONTINUARÁ…

La Heroica

Pasamos demasiado tiempo planeando nuestras vidas, nos agobian los cambios y nos asusta no tener claro el futuro y para darle un norte a nuestro camino comenzamos a crear ese plan de vida, esas metas a corto, mediano y largo plazo, pero como en los proyectos más planeados y meticulosos, existen factores e improvistos que te cambian todo! Mi plan de vida ha cambiado desde el mismo momento que lo invente, ha sido irregular pero he alcanzado grandes metas, lo bueno es que entre tantos cambios he encontrado personas, momentos y lugares que le han puesto mas sabor a mi vida.  Me he caracterizado por ser una soñadora de tiempo completo y siempre he anelado tener ese  amor bonito, un amor que me llevara hasta Barú, pues déjenme decirles que el mundo da muchas vueltas y en medio de tantos giros, me encontraba agarrada de la mano con un alguien y con los pies uniéndose en la arena blanca de tan espectacular isla.

Si, esta entrada es acerca de una historia de amor, de dos personajes (locos por cierto) que se encontraron en medio de Antioquia y que llegaron hasta la heroica Cartagena de Indias, ¿cómo? bueno, esa es otra historia.

En un Abrir y cerrar de ojos, estaba Cartagena, él y yo nos encontramos recorriendo las calles coloniales, los pasajes pequeños y ocultos y por supuesto la muralla, esa gran defensa que tuvo a salvo a la ciudad de los ataques de Fraceses, Holandeces y Piratas; recorrí  Cartagena de su mano y sin miedo a enamorarme de los dos. Nos sentamos en la plaza Santo Domingo y al lado de la Iglesia de San Pedro me besó como si fuera la primara vez, viví con él atardeceres increíbles y regrese a mi casa, con la duda de que todo ese amor se quedaría entre la piedra y el mar, pero no fue así, con la dulzura que lo caracteriza, me llamo bonita, agarro mi mano con seguridad y fuimos a dar una vuelva por el centro comercial, esta vez en casa.

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Fortaleza San Felipe, atrás Cartagena.

No quiero planear con él, quiero vivirlo, quiero ir agarrada de su mano por cuanta calle o ciudad recorramos, quiero compartir mis alegrías y amar sus silencios porque a veces el amor es callado y pensativo. Me quedo con la alegría de haber vivido una cuidad mágica, de llegar a sitios turísticos sin gps y de permitirme perderme en una mirada que me hace feliz.