La homofobia, el racismo del siglo XXI.

La verdad no sé si ésto me indigna o entristece, puede ser un poco de ambos sentimientos. Cada uno está en todo su derecho de tener su propio punto de vista y se le respeta los motivos detrás de ello y sé que muchos se escandalizan al ver que alguien defienda la posibilidad de que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos, pero también sé que hay mucha gente que estará de acuerdo conmigo y lo que voy a decirles en este post.

Lo que no logro entender es cómo se puede tener la crudeza de negar a millones de niños abandonados por sus padres heterosexuales y que su posibilidad de llegar a ser adoptados algún día es mínima, la oportunidad de tener un hogar ya sea con dos papás o dos mamás.

¿Quién dice que los homosexuales no pueden ser buenos padres?. ¿Acaso no tienen el mismo derecho a tener una familia?. ¿Acaso algo les impide criar buenos niños?.

La homofobia es el racismo del siglo XXI, antes se escudaban en el color de la piel para dividir la humanidad, ahora han encontrado una nueva razón, las dichosas inclinaciones sexuales. Tengo una pregunta ¿En qué afecta el desarrollo de la economía, de la sociedad, el avance de la ciencia un matrimonio de una pareja homosexual? Yo no veo la diferencia, y no veo una razón válida por la cual dos personas que se aman no puedan contraer matrimonio y formar una familia.

Ahora, los que viven escudándose en la religión; les informo que la Santa Inquisición ya terminó hace rato. Yo creo en Dios, y no puedo ni pensar que esté feliz de ver a tanto niño en semáforos trabajando obligados, vendidos a parejas extranjeras por sus propios padres HETEROSEXUALES en muchos casos. No encuentro en qué parte está el pecado que están cometiendo, pero de lo que sí estoy segura es que un verdadero pecado es andar quitando derechos a diestra y siniestra que porque son “diferentes”.

Y eso de que los homosexuales son unos enfermos y bla bla bla… ¿ENFERMOS DE QUÉ? yo no me he dado cuenta de que mis amigos homosexuales necesiten de cuidados especiales por su enfermedad, o que hayan contagiado a alguien de su “enfermedad”. La enfermedad está en la podrida sociedad que se la pasa estableciéndonos estándares y todas esas vainas que lo que hacen es lograr que unos se sientan “superiores” a otros.

Algo anda mal con nuestra constitución y nuestros gobernantes, porque a la gente que realmente le hace daño a nuestro país y a nuestra sociedad se los llevan de paseo con todo pago o los mandan a “casa por cárcel”.

La homosexualidad no es una enfermedad; pero ser homofóbico, eso sí que es una enfermedad grave.

Imagen tomada de We Heart It

Imagen tomada de We Heart It

Anuncios

El amor también tiene cuatro patas.

Hoy no vengo a escribirles de manes, ni nada de eso. Ésta mañana al despertar, lo primero que vi fue una nariz negra, muy mojada, en forma de ping pong y unos ojos entreabiertos que parecían con más sueño del que yo tengo habitualmente. Los que tenemos un greñudo de cuatro patas en casa al cual amamos así a veces nos haga enfurecer, sabemos el real significado de una compañía y un amor incondicional.

Así que hoy vengo a escribir sobre mi pequeña bola de pelo, de cuatro patas, lanuda, nariz mojada y un corazón que no sé dónde le cabe siendo tan pequeñita.

Ella ha sido mi compañera durante muchos años, mi fiel compañera. La que ha “trasnochado” (si se puede llamar así a quedarse dormido en las piernas de alguien más) durante las tareas del colegio que dejaba para última hora, las largas noches de trabajos de la universidad y las interminables noches de tesis, quien se ha quedado en la puerta esperando que yo llegara de la rumba, quien me acompañó todo el tiempo en las tusas eternas y aunque no me habla para decirme lo idiota que me veía llorando por aquél pelele, sólo con que se acostara a mi lado era suficiente.

¡Y créanme, no hay mejor antidepresivo que ellos!

large (20)

Imagen tomada de We Heart It

Ahora ella es vieja, me he dado cuenta de que probablemente me queden pocos años con ella así que la baba en mi cara, el pelo en mi cama y en mi ropa que antes me molestaban tanto, ha dejado de ser tan molesto; y ahora me preocupo por consentirla más, es sólo un poco de lo que puedo hacer por ella después de estar ahí en todos los momentos durante estos años. Ahora encontramos más divertido estar en las cobijas viendo alguna película abrazadas, los días de juego se han ido, pues ambas somos mayores y ella ya no tiene la misma energía que cuando era una cachorra, pero seguimos siendo compañeras de vida y no cambiaría absolutamente nada de ella, aunque ahora sea una vieja cascarrabias, mi vieja cascarrabias. Y por siempre la dueña de mi corazón.

Imagen tomada de We Heart It

Imagen tomada de We Heart It

Cuentos, que no son cuentó

Erase una vez, en un pequeño pueblo, con pequeñas granjas, donde vivía una niña, su risa iluminada las caras de quien se encontraba con ella, sus palabras eran serenas y llenas de alegría. Mariana, asi la había llamado su padre , según él, porque nació casi al amanecer de un día primaveral, cuando el cielo estaba bañado de rosado confundido con un azul tenue que terminaba en el horizonte con un amarillo que con cada minuto se hacia mas fuerte. Mariana fue el nombre con que asocio la belleza de ese nuevo día y la felicidad de la llegada de su pequeña.

Con el pasar de los años, la niña no tan niña empezó  crecer y a amar. Amaba su pueblo, su gente, su granja pero también tenía gran curiosidad por las otras cosas que no estaban ahí en su entorno.

Llegó a la ciudad, donde todo era nuevo, tenia todo un mundo para saciar la curiosidad. y entre todo lo nuevo, conoció a un alguien, un intrépido e inteligente personaje, sus risas se escuchaban a kilómetros de distancia, sus palabras iban y venían ininterrumpidas y cuando habían silencios se perdían entre miradas y eternas sonrisas. Cuando no estaban juntos se extrañaban y se contaban cosas hasta altas horas de la noche. Pero fue un beso lo que sello todo, lo que le dio sentido a las risas y las largas miradas, un pequeño roce, hacia que todos los pequeños poros de la piel sintieran ese leve contacto. Era embriagante, era felicidad. Mariana fue descubriendo un nuevo sentimiento, lo quería y le demostraba amor, descubria que con él, que, los mismo lugares que ya conocía, tenían un nuevo aire.

Featured image

Vivieron semanas de eterno romance, de besos juguetones y apasionados, de caminatas cogidos de la mano y de amaneceres rosados con fuerte amarillo. Pero con el tiempo algo cambió, ya no eran los mismos. Mariana comenzó a entender que , querer, es de los sentimientos más bellos que experimentamos en la vida, pero también de los más dolorosos, su personaje intrepido y aventurero se fue apagando, aunque la ternura de su trato seguía intancta, pero su voz se volvia en ocaciones  tozca. En el mundo de aquel hombre, Mariana estaba presente pero ya no era como en un principio, se había acostumbrado a tenerla y el reto que un principio represento conquistarla se habia convertido ahora en una vaga sensación que se perdia en el olvido. Mariana lloró, lloró tanto que no creia tener suficientes lagrimas para calmar aquella desilusión, pero como un vago recuerdo que sale del pasado recordó sabia palabras: “Esto también pasará. Lo bueno y lo malo.”

Marina, comenzó a experimentar con diferentes formas de querer y encontrar en los otros diferentes tipos de amor. Veía a sus amigos y sus relaciones, ella no encajaba en ninguna de esas formas de amar, tampoco le preocupaba mucho la fin y al cabo, el amor no es una receta, el amor es experimentar con los ingredientes que tengas y cocinar un plato delicioso que te guste y no que complazca a los demás. Mariana comprendió que puedes querer reteniendo tus sentimientos, con miedo o con pasión desenfrenada, puedes amar a quien no debes o por un acierto de cupido puedes encontrar a ese alguien con quien celebrar un cumpleaños, presentar a los amigos y pasear cogidos de la mano; pero también puedes no estar listo para amar, puedes darle amor a quien no lo recibe o esta en otro momento, puedes querer tanto que duele, puede ser decepcionante como puede ser la cosa mas linda y duradera, como también puede ser una historia corta, pero intensa.

El destino juega con muchos factores a la vez, pero todo es cuestión de tiempo de madurar juntos, de no llenarse de dudas y angustias por exceso de tiempo libre. Su amado volvió, no era él mismo, es cierto, pero ella tampoco era la misma, en su afán por querer estar bien, tuvo un pensamiento.. había que darle tiempo al otro. Mariana se concentro en otras pasiones, en bailar, visitar su pequeño pueblo  y correr por los potreros de la pequeña granja, hablar con amigos y crear su espacio. Se trataba de ella, compartiendo con él pero no adueñándose de su tiempo.

Mariana entendió que el amor era bello, pero dolía, porque a veces las cosas sencillas son de difícil entendimiento, porque se trata de dos, con pasiones diferentes y sueños por cumplir.