Mi tóxico Él.

El día que mi él me rompió el corazón, bueno, la última vez que mi él me rompió el corazón, después de pensar y pensar quién tenía la culpa, de echarme la culpa constantemente, de buscar cómo arreglarlo, de llorar, calmarme, volver a llorar, volver a calmarme, de estar en ese círculo vicioso que parece no acabar; pensé, ¿Y si mi él es tóxico en mi vida?, no lo sé, quisiera pensar que no lo es, pero al pensar en cuántas veces en los últimos meses hemos pasado al menos una semana queriendonos más que peleando, no recuerdo cuando fue la última vez que sucedió eso. No estoy diciendo que no nos queremos, no, todo lo contrario, nos queremos y muchísimo, pero no es suficiente para que funcione como debería.

Entonces, vino a mi mente, cuántas de nosotras hemos pasado por la misma situación? Y nos ensañamos en querer permanecer ahí, en donde no sabemos si va a mejorar, en donde no razonamos que amar no es suficiente, nos olvidamos de nosotras mismas, del amor propio, de que para poder hacer sonreír y hacer feliz a otro, primero debemos serlo nosotras, y si ya no tenemos eso en nuestro interior primero hay que arreglarnos antes de querer arreglar a otro, antes de que esa compañía se convierta en algo tóxico para nuestras vidas, consumiendo las pocas energías que nos quedan. En el amor ambos deben querer permanecer, cuando eso deja de ocurrir es el momento de soltar y aprender a vivir. Solo al momento de querer tomar la decisión de estar bien y de ver nuestro verdadero valor, entenderemos que no está bien estar en esa situación de ser lastimado y perdonar, o lastimar y pedir perdón constantemente.

Por eso hoy les digo: ¡quieranse!, tengan la suficiente valentía para seguir adelante, siempre está el miedo a no encontrar a alguien que nos haga sentir como alguna vez nos hizo sentir esa persona, pero tampoco es justo estar esperando que ese alguien nos quiera de nuevo como nos quiso alguna vez.

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A wish list

No sabia que había dejado de preocuparme por mí hasta que ese hombre me lo recordó, no fue entre lagrimas, drama o rabia, fue entre la conversación de dos personas algo maduras que se conocían cada defecto, cada fortaleza y otro que otro miedo.

Julieta, dejaste de pensar en ¡vos!

Tan certero y tan cierto que me dejo sin palabras, me había preocupado tanto por él, por su estabilidad, por el corazón roto de mi amiga, por el trabajo de mi hermano, por la salida del país de pepito, por el dolor de cabeza de sutanito, que no me había mirado a mi misma. Y no me estoy refiriendo a que estuviera mal vestida, con la pestañina regada o el pantalón sucio, antes muerta que ¡sencilla!, me estoy refiriendo a mis planes, sueños y metas personales.

Hoy que estoy en un mejor estado, con la cabeza sin tantas cucarachas y después de leer una de tantas entradas sugeridas en mi perfil de Facebook, recordé que ese hombre que me estaba diciendo adiós tenia toda la razón.

Saque lápiz y papel, me seque la lagrima que rodó y me puse a escribir y pensar; 15 minutos después y dos hojas llenas tenia el producto que quería, la lista de sueños que había dejado en el camino, las ganas de recorrer caminos, de hacer historia y de inspirar personas o bueno al menos la lista de cosas que tenia guardadas en una zona olvidada de mi cabeza loca.

Y como dicen los paisas, el camino es largo y culebrero, pero todos partimos del punto A hacia el B, sin importar cómo, cuando o con quien llegamos a ese punto de destino. Decidí entonces que estaba en mi GOLDEN AGE, en mis ventitantos para disfrutar, amar, llorar y aprender.

Ese hombre tenia razón y le agradezco el jalón de orejas, así ahora él ya no este para ver caminar conmigo y emprender todas las aventuras que tengo en mente para mi persona favorita, mi mejor amiga y compañera: yo.