El amor también tiene cuatro patas.

Hoy no vengo a escribirles de manes, ni nada de eso. Ésta mañana al despertar, lo primero que vi fue una nariz negra, muy mojada, en forma de ping pong y unos ojos entreabiertos que parecían con más sueño del que yo tengo habitualmente. Los que tenemos un greñudo de cuatro patas en casa al cual amamos así a veces nos haga enfurecer, sabemos el real significado de una compañía y un amor incondicional.

Así que hoy vengo a escribir sobre mi pequeña bola de pelo, de cuatro patas, lanuda, nariz mojada y un corazón que no sé dónde le cabe siendo tan pequeñita.

Ella ha sido mi compañera durante muchos años, mi fiel compañera. La que ha “trasnochado” (si se puede llamar así a quedarse dormido en las piernas de alguien más) durante las tareas del colegio que dejaba para última hora, las largas noches de trabajos de la universidad y las interminables noches de tesis, quien se ha quedado en la puerta esperando que yo llegara de la rumba, quien me acompañó todo el tiempo en las tusas eternas y aunque no me habla para decirme lo idiota que me veía llorando por aquél pelele, sólo con que se acostara a mi lado era suficiente.

¡Y créanme, no hay mejor antidepresivo que ellos!

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Imagen tomada de We Heart It

Ahora ella es vieja, me he dado cuenta de que probablemente me queden pocos años con ella así que la baba en mi cara, el pelo en mi cama y en mi ropa que antes me molestaban tanto, ha dejado de ser tan molesto; y ahora me preocupo por consentirla más, es sólo un poco de lo que puedo hacer por ella después de estar ahí en todos los momentos durante estos años. Ahora encontramos más divertido estar en las cobijas viendo alguna película abrazadas, los días de juego se han ido, pues ambas somos mayores y ella ya no tiene la misma energía que cuando era una cachorra, pero seguimos siendo compañeras de vida y no cambiaría absolutamente nada de ella, aunque ahora sea una vieja cascarrabias, mi vieja cascarrabias. Y por siempre la dueña de mi corazón.

Imagen tomada de We Heart It

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10 razones por las que no tengo novio.

Cada vez que las amigas de mi mamá o mis tías en las reuniones familiares me preguntan “¿Y qué más del novio?”, no sé cómo explicarles por qué no tengo un jodido novio, y no es algo que uno tenga que explicar, pero ante todos esos comentarios, me puse en la tarea de hacer una lista de las razones que sustentan mi falta de novio, porque si bien, probablemente no tengo un patrón definido de lo que quiero de un hombre, sí sé claramente qué es lo que no quiero en uno, por eso aquí dejo la lista de las razones más relevantes por las que no tengo un novio y sé que no sólo me pasa a mí, muchas de los puntos que dejo aquí aplican para muchas de mis amigas.


1. No encuentro un tipo que comparta mis gustos musicales:

No me gusta el típico reggaetonero y ese es el tipo de man que abunda en el mercado de los ventitantos. Me aterra comenzar a hablar con un man sobre música y de lo único que pueda hablarme es de Ñejo, Ñengo, Ñero, whatever… Y peor aún cuando me miran con cara de “¿aaahhh?” al hablarles de Systema Solar, Calle 13, Bajofondo, Daft Punk, entre otros… ¡ME ATERRA!.

Imagen tomada de We Heart It

Imagen tomada de We Heart It


2. No me gusta el que piensa en rumba 24/7: 

 

 

Este tipo de manes también abunda en el mercado de los ventitantos, no es que yo sea aburrida, es sólo que la vida se encarga de ponerle otras prioridades a uno con el tiempo, me molestan los manes que esperan el viernes desde el lunes para poder rumbear, ¡NOOOO!, la vida es mucho más que rumbear, al trabajar y estudiar uno sólo espera el viernes para elegir el restaurante de la noche y ver una película cuchareandose con el personaje especial.


3. Pocos hombres leen:

 

No existe nada más aburrido para mí que un man con el que uno no pueda comentar el libro de turno y que me tilde de aburrida por encontrar gusto en los libros. No hay nada más romántico para mí que poder leer con ese personaje, obvio este parche no es para el gañán de turno, es para alguien realmente especial.

Imagen tomada de We Heart It

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4. No me gustan los hombres posesivos: 

 

Esto es lo que probablemente más me aburra de un man, los que no entienden que uno necesita su tiempo para tomarse un café con las amigas o simplemente estar con la familia, no quiere decir que para que uno no los considere posesivos tengan que ser descuidados, pero qué difícil es encontrar a uno que esté en el punto de equilibrio.


5. Pocos dedican canciones: 

 

Y si que me guste que me dediquen canciones me hace cursi… ¡Pues sí! soy cursi, no hay nada más rico que cuando a uno le dedican una canción escucharla una y otra vez pensando en ese personaje.

Imagen tomada de We Heart It

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6. No puedo con los hombres que rumbean todo el fin de semana: 

 

Hay tiempos para todo, y probablemente ya quemé esa época de poder rumbear todo el fin de semana y llegar como un lulo el lunes a clase de 7 a.m. No, yo ya no puedo con eso; no me imagino llegar a trabajar el lunes a las 7 con uno de esos guayabos que me saben agarrar y peor aún saber que al salir de trabajar no puedo llegar a casa quién sabe hasta qué horas por tener que ir a clase.

Imagen tomada de We Heart It

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7. No entiendo a los tipos:

 

 Lo acepto, las viejas somos mamonas por naturaleza; pero hay tipos que no sé de dónde diablos brotaron, esos que se enojan porque uno jode y si uno no jode, ¡pues peor!. No somos adivinas.

Imagen tomada de We Heart It

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8. No soporto los egocéntricos:

 

Uy no, cualquier cosa menos esto. No me imagino ir por la calle con un man que cree que todas las miradas son para él, es más, creo que necesito un man con el que pueda burlarme de esas situaciones.


9. Tengo un humor demasiado negro:

 

 No cualquiera puede con mis sarcasmos y con mi humor cruel; así que necesito a alguien que sea igual de cruel que yo, con quién pueda reírme sin sentir culpa.

Imagen tomada de We Heart It

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10. No comparo amigos y novio: 

Dicho personaje, que se arriesgue a querer algo conmigo debe entender que no tengo todo el tiempo del mundo para él, que obvio va a estar dentro de mis prioridades, pero hay algo con lo que no puede entrar a compararse y es con MIS AMIGAS; ese personaje debe entender que son cosas muy diferentes y que no por querer estar con ellas significa que las prefiera o algo así, las amigas y los amigos son algo muy de uno, son ellos quienes van a estar presentes si la cosa con el paciente fracasa; así que no soy partidaria de dejar a un lado a mis amigos por un romance.

 

Mis “ellas”

Todas sabemos que en algún momento queremos encontrar a ese ser al que lleguemos a considerar el amor de nuestras vidas, ese hombre con el que logremos hacer “Click”. 

Pero tenemos claro que no es una tarea fácil, lleva un buen tiempo esa búsqueda, requiere de paciencia y esfuerzo; paciencia porque no cualquiera puede ser el ganador de nuestro corazoncito, esfuerzo porque hay que saber elegir bien, no caer en los brazos de cualquier pelele sólo porque se esté agotando el menú, sí señoritas, escasea el menú de BUENA CALIDAD.

Uno debe saber que los ex por alguna razón son eso “EX”, son como esos pasabocas que a uno le reparten en las fiestas, para embobarlo mientras llega el plato fuerte. No está mal disfrutarlos, porque ese es el objetivo, lo malo es cuando uno se empeña en volver a ese bocadito, terminan siendo comida chatarra que uno sabe que le va a hacer daño, le van a sacar esos gorditos indeseables y hasta le van a producir acné. Así que ¡por favor! si usted sabe que ahí no hay futuro, pues deshágase de ellos; una vez haya logrado suprimirlos de su menú, comience a hacer las cosas bien, en lo posible mándelos a la porra y evite toda tentación de volver a su consumo.

Apóyese en sus amigas, sus “ellas”, esas que perfectamente podrían ser el amor de su vida, las que siempre están ahí con uno sin importar si es para enfarrarse, ver chick flicks (son las únicas que van a verlas con uno las veces que uno quiera), comer como cerdas, burlarse de los Romeos fallidos, reír de nuestras estupideces o llorar con nuestras penas. No hay mejor remedio para los corazones rotos que la compañía de ellas, lo digo por experiencia propia; no hay nada, absolutamente nada que sea más efectivo que sus amigas, un café, buena música y una excelente charla. 

¿Qué haría yo sin mis “ellas” a las que tanto adoro?. Ellas son las únicas con la capacidad de resolver tanta emergencia.

 

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